*Cuando el Maestre de la Ferrière arriba al aeropuerto
de Maiquetía, cercano de Caracas, a Venezuela, un sábado
lluvioso, el 17 de enero de 1948, portando un pasaporte diplomático,
es recibido por una pareja de discípulos franceses
que habían viajado desde Francia por otra vía,
para preparar su llegada. En el mismo aeropuerto el Maestre
es abordado por la prensa local; los periódicos ‘El
Nacional’ y “El Sol” de Caracas publican
las entrevistas.
Por medio de estas primeras entrevistas el domingo 18 de enero,
a las 10.00 horas, quien se convertiría en su primer
discípulo se entera de su llegada al leer la nota periodística
del diario ‘El Sol’:
En ese momento se encontraba en el lugar donde se reunía
semanalmente con sus discípulos, entre ellos quien
fuera unos años más tarde el Venerable Sat Arhat
Juan Víctor Mejías. La casa era propiedad del
Maestre Estrada y la utilizaba para sus reuniones y para habitación
de unos parientes. Posteriormente, esta propiedad sería
donada por el Maestre Estrada a la Gran Fraternidad Universal
para edificar la sede central del movimiento. El Maestre de
la Ferrière aceptó esta donación tanto
por su aspecto práctico, como por ser el lugar en donde
se le esperaba desde hacía diez años y donde
se le reconoció por primera vez como Maestre.
La importancia del encuentro entre los dos Maestres en la
que estuvo siempre presente el Maestro Mejías es fundamental
para entender a la GFU, ya que los tres ocupan un lugar de
primer orden en la construcción de la Institución.
A los dos días siguientes de esta entrevista, el 20
de enero de 1948 a las 20.30 horas, en el ‘Hotel Royal’
ubicado en la Parroquia (barrio) ‘la Pastora’,
donde se hospedaba, el Maestre de la Ferrière recibe
a una delegación encabezada por el Maestre José
Manuel Estrada.
El grupo había formado parte de la Iglesia Católica
Liberal, dirigido por el Maestre Estrada. Esta organización
tuvo sus orígenes en la Iglesia Janseísta, llamada
así por el obispo Cornelius Jansen (1585-1638), teólogo
holandés cuyo pensamiento está plasmado en su
libro Augustinus. Después se llamó Antigua Iglesia
Católica, y fue dirigida por Arnold Harris Mathews
en Inglaterra. En esta institución esotérico
religiosa, desde principios de siglo se ordenaron como sacerdotes
muchos ex-ministros anglicanos y teósofos. En 1918
cambió su nombre por el de Iglesia Católica
Liberal, separándose de la Iglesia de Roma. Esta institución
era dirigida totalmente por teósofos, y tenía
entre sus objetivos la difusión de las enseñanzas
teosóficas así como preparar la venida del gran
Instructor.
El Maestre Estrada narró con detalle este primer encuentro
con su Maestre:
“... al entrar al hotel nos recibe un francés
alto, enjuto, con la frente tan angosta que el pelo parecía
que le caía sobre las cejas. Todos creíamos
que teníamos de frente al famoso astrólogo,
sin embargo, yo presentí rápidamente antes de
que nos hablase que aquel no era el hombre que yo esperaba
y abrigaba la esperanza de que algo ocurriera que me diera
la razón. Efectivamente, aquel enjuto francés
nos preguntó en muy mal español: ¿vienen
a conocer al Maestro? Nuestra respuesta fue afirmativa, y
él nos contestó: por favor esperen, ya viene.
Momentos después aparece, al abrirse la puerta del
fondo, la figura de un hombre en toda la extensión
del vocablo. Era alto, perfectamente recto, de modales varoniles
pero distinguidos, exquisitos si cabe la palabra. El rostro
indescriptible; se leía en aquellos sus ojos pardos-claros
todo el amor y la sabiduría de los siglos, el semblante
nazareno, de tez amarilla como la cera. Sonrió por
un momento al llevarse la mano izquierda al plexo solar y
con un rictus de alegría y tristeza en los labios,
extendiéndonos la mano derecha, nos dejó oír
su voz suave ofreciéndonos estos dos primeros vocablos:
La Ferrière... Diciendo esta frase, nos apretó
(las manos) con firmeza, y para mí comenzó una
nueva vida” (6,588)
“Después habló algún tiempo con
uno de mis discípulos en inglés, durante el
cual nosotros no perdíamos un detalle de sus manos,
piel, barba crística rubia, un tanto acanalada cerca
de las orejas; (tenia) el pelo no muy largo pero ondulado,
del color de la barba; los pies calzaban sandalias. Usaba
camisa y pantalón blancos de lino; demostraba ser portador
de una profunda sabiduría.
Al terminar de hablar con mi discípulo a quien llamábamos
‘Sonamir, el sembrador’, se volteó hacia
mí y me dijo: ‘¿y usted, qué me
dice? Le contesté: hace diez años que le estoy
esperando en compañía de un grupo formado para
usted. Ignoraba de dónde habría de venir, ni
cómo se llamaría, pero estaba seguro, Maestro,
de que nos encontraríamos; estaba seguro de que usted
vendría; tengo un grupo, pues, que está a su
disposición.
Él me preguntó: ¿cómo se llama
y qué día nació? Le complací en
sus preguntas y pidiéndole a su esposa un aparato que
usaba para determinar la posición de los planetas en
determinada fecha, me dijo: es con usted que me interesa tener
trato en Venezuela..., los demás son secundarios”
(6,190/588)
“Tres días después de aquella reunión
donde me regaló una foto suya que tenía por
dedicatoria pasajes bíblicos, se hizo una reunión
de masones, rosacruces y teósofos, quienes se juntaron
para hacerle preguntas y tratar de calarlo... No obstante,
en aquella reunión en donde también había
discípulos míos, se planteó el problema
de sacarlo de aquel hotel por no tener posibilidades para
permanecer allí.
Así se arregló su salida para la casa de un
hermano de mi grupo que vivía en ‘El Limón’,
cerca de lo que hoy es el Ashram. Allí se desarrolló
su misión en forma muy humilde, pero sin faltarle lo
indispensable, ya que los hermanos se comprometieron a ayudarle
de acuerdo con sus posibilidades, aunque aquellos tiempos
eran muy difíciles...” (6,81)
Ese discípulo del Maestre Estrada que le brindó
al Maestre de la Ferrière su casa era ‘el hermano
Sonamir’. Él es recordado de manera especial
por el gesto de hospedar al Maestre en los inicios de la GFU,
así como por ser el autor de la ‘Oración
Universal’ que después fue adoptada por los discípulos
del Maestre.
El Maestre parte el día 31 de enero al poblado llamado
‘El Limón’ que se encuentra a siete kilómetros
de Maracay, estado de Aragua, donde funda el primer Ashram
de la GFU. En este lugar prepararía a sus tres discípulos
más avanzados, que posteriormente él mismo reconocería
e instruiría como Gurus (Maestros): José Manuel
Estrada, Juan Víctor Mejías y Alfonso Gil Colmenares;
éste último se encontró con el Maestre
un año más tarde, en 1949.
Este primer Ashram de ‘El Limón’ se estableció
de manera muy sobria y sencilla, y contaba apenas con un par
de cabañas de campo con piso de tierra. Ahí
el Maestre llevó a cabo una vida cotidiana inspirada,
realizando sus disciplinas de yoga, la enseñanza a
los discípulos y su actividad como escritor.
Lo acompañaron días después de su llegada
a ese Ashram sus discípulos Juan Víctor Mejías
e Ismael Pacheco, mismos que junto al Maestre Estrada fueron
los primeros miembros de la Gran Fraternidad Universal, así
como los primeros a los que el Maestre les reconoció
su desarrollo personal, otorgándoles el primer grado
Iniciático.
El Maestre Estrada recordó en uno de sus comunicados
cómo era la vida diaria del Maestre de la Ferrière
en ese primer Ashram:
“Aquel hombre en lo social era todo un caballero; era
excepcional su figura, su presencia, de alta estatura, perfectamente
recto, de tez de cera; un hombre de pelo rubio sin ser demasiado
largo, de barba algo hirsuta pero amarilla y con un poco de
canela en las patillas. Tenía una mirada verdaderamente
imponente sin ser dura, dulce a la vez que fuertemente expresiva.
Poseía un magnetismo tal en su rostro, un hechizo para
aquellos que se le acercaban, que era muy rara la persona
que hablase directamente con él, en forma seria, que
no le quedase grabado su rostro en su imaginación.
Recuerdo que sus discípulos llegamos todos a decir
esto: ¿Qué será que tiene el Maestre
que no se me quita de la mente? Todos decíamos lo mismo,
hasta que un día en el Colegio Iniciático le
preguntamos a él: ‘Maestro, por qué ocurre
esto, que a usted lo tenemos constantemente aquí en
la frente?’ Él contestó estas palabras:
‘Si esto no fuese así, ni vosotros seríais
unos discípulos ni yo sería un Maestro’...”
(6,401)
Las personas que convivieron con el Maestre en esta época
afirman que él vivía de una manera por demás
sencilla, en contacto directo tanto con sus discípulos
como con los visitantes. Comía con todos y dedicaba
parte de su tiempo, además de las disciplinas por él
adoptadas, a escribir sus textos, a dar enseñan
zas
a sus discípulos y atender a los asistentes en consultas
personales.
El día 21 de marzo de 1948 el Maestre realiza una Ceremonia
especial para dar inicio formal a este nuevo periodo histórico
que él había venido señalando y que llamó
la Era del Acuarius.
La estancia del Maestre en Venezuela va del 17 de enero de
1948 al 2 de junio de 1949 (503 días) En este periodo
prepara principalmente a sus tres discípulos directos
y está dedicado, además de las prácticas
ashrámicas tradicionales, a dar consultas de medicina
(curación por magnetismo) por las cuales él
no cobra, a la elaboración de su literatura, y a la
realización semanal de viajes a la capital venezolana:
“Durante la etapa de la vida en el Ashram en ‘El
Limón’, el Maestre viajó los viernes a
Caracas para atender tres actividades fijas: la Escuela Iniciática,
el Ceremonial Cósmico en el Templo los domingos y el
Consejo Supremo. También daba conferencias en el ámbito
universitario, charlas en Templos Masónicos (en una
ocasión llevó una rama de acacia con su significado
especial para la masonería) y asistió al oficio
de un Alto sacerdote de la Iglesia Católica Liberal
en la Iglesia de San Clemente Parois... Cuando iba a Caracas
se reunía con un grupo de hermanos en el Edificio Orinoco”
(7,68/69)
El Maestro Mejías nos narra su experiencia en la vida
cotidiana junto al Maestre:
“Es necesario vivir a puerta cerrada con el Maestre
para conocer lo que representa él. En las pequeñas,
íntimas incidencias de la vida diaria, obtenemos usualmente
reveladores vislumbres del carácter de un hombre: podría
escribir volúmenes con tales detalles íntimos
de la vida del Maestre; todos muestran la auténtica
grandeza del hombre, bajo todas las circunstancias. Hay muchos
instructores cuyas enseñanzas no coinciden con sus
prácticas: el Maestre vive de acuerdo con su teoría
sin desviarse de ella ni un instante...” (16,34)
“Nunca olvidaré al Maestre como le vi allí,
en su humilde cabaña techada con paja, cuyo único
mueble era un tosco banco, dos cajas de embalaje y un primitivo
altar...” (7,71)
En la Navidad de 1948, el Maestre hace un reconocimiento especial
a Ismael Pacheco, el primero de sus discípulos en ir
al Ashram a vivir con él. El Maestre Estrada cuenta
lo siguiente:
“Fue el primero en llegar al Ashram a hacer vida con
el Maestre, por lo cual éste lo elogió mucho
la noche del 24 de diciembre del 48... Recuerdo que... me
dijo en Caracas: ‘prepare comida para 24 o 25 personas’.
Él se iba a reunir esa noche cerca de Maracay, en el
Ashram de ‘El Limón’. Casi no había
luz pues era un pueblo retirado de la ciudad, y en aquellos
tiempos había ciertas limitaciones.
Él hizo su ceremonia a las 12 de la noche y después
fue a la mesa y nos sentamos todos. Un discípulo no
cupo en la mesa, en realidad no había asiento, y entonces
se sentó en el suelo.
El Maestre (entonces le decíamos Maestro) había
preparado el pan sin darnos cuenta, y de pronto saca la cesta
de pan rebanado y empieza a repartirlo. Yo estaba cerca y
observé todo: dio su primer pedazo de pan a su esposa,
después me lo dio a mí, luego a otro, pero había
uno que yo creía que debía tocarle, pues inmediatamente
capté que estaba catalogándolos a todos en el
repartir del pan; pero no le tocaba a aquel hombre, pasaba
por sobre él y le daba a otro y a otro, hasta que ya
al pasar el tiempo le tocó a éste que yo creía
era quien debía de seguir... Se dirigió a Pacheco
con su último pedazo de pan -y le dijo estas palabras:
‘Doy mi último pedazo de pan a este mi primer
discípulo que ha venido a convivir con el Maestro...;
quiera Dios que todos sigan el ejemplo de este Discípulo’.
Más tarde, el Maestre le llamó ‘el Anciano
del Ashram’ aunque sólo aparentaba tener treinta
años de edad” (6,120/404)
En Venezuela, el Maestre cumple treinta y tres años
de edad en el Ashram de ‘El Limón’, y otorga
los primeros grados Iniciáticos de Getuls a sus discípulos
José Manuel Estrada, Juan Víctor Mejías
e Ismael Pacheco, el 1o de mayo de 1949.
El Maestro Estrada recuerda a su Maestre y la relación
con sus discípulos:
“Él... era un hombre perfectamente normal, equilibrado,
si no lo hubiese sido, no hubiera dicho estas palabras: ‘Cuando
Estrada está en el Ashram, el Ashram está de
fiesta’. No se refería a una fiesta religiosa,
ya que él... no era persona que estaba metida en el
templo; sólo entraba a él en la hora de la ceremonia
y en la meditación. Se refería a que Estrada
tenía un carácter alegre, sin amaneramientos,
natural, sincero. En el Ashram de ‘El Limón’
en tiempos del Maestre, acostumbraban ciertos discípulos
de él... cuando el Maestre les reprendía, entrar
en ayuno fuerte para purificarse y en una ocasión en
que le tocaba en turno al entonces Víctor Mejías,
le pregunté al Maestre:
- ¿por qué ayunan?
Y me contesto: ‘No es mi culpa, Estrada, así
son ellos’, y se volteó como si tratara de conformarse.”
(6,222)
Siguiendo una tradición milenaria, en donde los Iniciados
pasan por un proceso de ‘muerte y renacimiento’,
en donde se termina un ciclo de vida y se da inicio a una
nueva etapa en la vida del individuo, el Maestre fue bautizado
simbólicamente por el Maestre José Manuel Estrada,
en ceremonia especial:
“... Ceremonia que encerró una gran trascendencia
Iniciática (¿se repitió la historia atribuida
a Juan el Bautista, el Muy Venerable del Colegio de los Esenios,
quien anunció a Cristo y luego lo bautizó?).
Fuí asesorado en aquel acto por el hoy Guru Juan Víctor
Mejías, Guardián del templo de Caracas. Fue
el primero de mayo, día de las altas Iniciaciones,
durante la Ceremonia Cósmica celebrada por el Maestre
en el Ashram a las diez de la mañana en el patio del
antiguo terreno, hoy residencia de su esposa. Recuerdo que
la Ceremonia tuvo lugar al aire libre bajo un cielo limpio
con un sol tropical y, como diría el Maestre, ‘entre
la jungla’... Debo aclarar que aquella especie de bautismo
no se hizo con agua; fue una ceremonia con imposición
de manos. Sería aquel acto una Iniciación transmitida
de manos del H:. M:. con sus cuarenta y ocho años al
Maestre con sus treinta y tres años ¡Misterios
del Gran Sendero...!” (6,80/123)
El 2 de junio de 1949 el Maestre parte de Venezuela hacia
Nueva York para participar en el Congreso Internacional de
la Paz, dejando atrás dieciséis noches y dieciséis
días de permanencia en Venezuela.
El Maestre permanece en Nueva York junto a sus discípulos
Juan Víctor Mejías (quien posteriormente lo
acompañara en la primera etapa de su viaje a la India),
y Alfonso Gil Colmenares (quien le sirve como secretario)
En septiembre de 1949, el Maestre viaja a Hortontown, en donde
considera la posibilidad de establecer un Ashram. Ahí
es captado en una fotografía frente a un emblema en
piedra que representa el pi (símbolo del cielo) en
la cultura china.
El 18 de enero de 1950 el Maestre de la Ferrière otorga
al Maestre José Manuel Estrada, quien haba llegado
a Nueva York el día anterior, el grado y título
Iniciático de Gag pa, transmitiéndole de manera
especial la ordenación sacerdotal y delegando en él
sus poderes Iniciáticos, responsabilizándolo
así de la continuidad de la Tradición de Maestros
y discípulos a la cual pertenecen.
El Maestre Estrada recibe en este acto una enorme responsabilidad
como el primero y el más experimentado de los discípulos
del Maestre, lo cual lo lleva más allá de otras
consideraciones, a construir sin descanso la obra que su Maestre
le encomendó específicamente a él.
Muchos años después, algunos meses antes de
fallecer, el Maestre Estrada, en una entrevista con el Venerable
Maestro Juan Víctor Mejas, en la sede de la fundación
de la Ferrière en la ciudad de México, comenta,
cómo el Maestre de la Ferrière transmitió
a ambos con diferencias específicas el ritual del Ceremonial,
as como otros aspectos de su enseñanza, impulsando
así dos modelos diferentes del desarrollo de la Gran
Fraternidad Universal.
El Maestre de la Ferrière, al ordenar como sacerdote
al Maestre Estrada el 18 de enero de 1950, entregó
a su primer discípulo su altar, que el Maestre Estrada
conservó hasta su desaparición física.
Ahora éste obra en poder de sus discípulos como
símbolo de la continuidad de su enseñanza.
El Maestre de la Ferrière inicia su viaje a la India
en compañía de su discípulo Juan Víctor
Mejías, pasando previamente por Amsterdam y Bruselas,
hasta llegar a París. Posteriormente llega el 15 de
marzo de 1950 al puerto de Colombo, capital de Sri Lanka (antes
Ceilán)
Después viaja a Jaffna, al extremo norte de la isla
de Sri Lanka y es recibido en la misma estación por
Swami Navaratman. Este encuentro es organizado por un discípulo
del Maestre, Roger Simetyes, quien le habló de su Maestre
al Swami y le informó que él iba a viajar a
la India.
El 20 de marzo de 1950 el Maestre viaja a la ciudad de Madrás
en la India:
“En el avión fuimos dos pasajeros solamente;
en hora y media estábamos en la India. En el Gran Hotel
de Madrás yo vivo los últimos días, los
últimos momentos, como europeo. Como un rico, tengo
un cuarto de príncipe y los servidores son cuatro o
cinco al primer movimiento mío; de todas partes dicen
que soy el Cristo; muchos piden mi retrato; algunos invitan
al fotógrafo para tomarse a mi lado... aquí
la Misión Acuarius es una cosa natural.
La vida es muy barata en la India, pero cuántos pobres
hay; yo distribuyo los centavos todo el día: los muchachos
lloran de hambre. En Madrás, la vida es como la de
toda gran ciudad; pero en los otros pueblos no hay muchas
mujeres en las calles; el elemento femenino es humilde, sumiso;
una mujer puede ser un Sanyassín o un personaje importante
y los hombres le sirven sin reconocer su calidad; el espíritu
es aquí Rey”.
El mismo
día (20 de marzo), desde la misma Ciudad de
Madrás, el Maestre de la Ferrière le escribe
una carta al Maestre Estrada en la que le dice:
“Yo vivo mis últimas horas de Maestre, después
me voy a convertir en mendigo, eremita, errante. Yo me quito
todo, hasta mis vestidos, para ponerme dos pedazos de tela
azafrán-rojo de los Sanyassín (hombre que ha
renunciado a todas las acciones mundanas y va de pueblo en
pueblo predicando, sin dinero, sin casa, sin maletas, sin
pañuelo, el pecho desnudo, etcétera...)
Usted es el solo responsable de la Misión. Puede llamarse
Maestre o Maestro, Venerable o Superior, etcétera...
Mi trabajo se termina. Son los discípulos ahora quienes
deben administrar el movimiento. Yo enseño el trabajo:
recuerde que muchas veces yo le avisé que eso que yo
predico es una mitad de verdad, que después le avisaría
que todo es falso. El momento ha llegado.
Yo predico los primeros elementos de la Iniciación
porque fue necesaria esta transición. Es parte del
camino hablar de grados jerárquicos, pero en realidad
hay que olvidar todo: libros, tradición, ritual, etcétera...
para realizar; no creer sino Saber. Sólo la experiencia
puede desarrollar al discípulo. Yo no puedo hacer más
para vosotros que eso que hice: fue mi Misión de sembrar
y preparar el terreno; ahora al trabajo y tratar de entender
el camino, el Tao...
Puede usted avisar (esto) a todos sin excepción; no
tiene ahora el secreto más importancia...
Yo regresaré en algunos meses o algunos años...
Una línea espiritual interamericana es indispensable,
pero real, organizada con Ashrams sobre todo el continente,
de los Estados Unidos hasta Argentina y el sur de Chile. Cuando
esté listo yo avisaré a los Gurus, los Sanyassín,
los Saddhus, etcétera, que pueden caminar de un centro
a otro, recibir hospitalidad y venir a predicar algunas semanas
en cada país”. (59,25)
El Maestre viaja en ferrocarril desde Madrás, durante
cuarenta y dos horas, al norte de la India a donde llega el
23 de marzo de 1950. Continúa durante el mes de abril
su peregrinaje vestido ya con la guerrúa de Sanyassín,
visitando la ciudad de Benarés. Recorre en este peregrinaje
las ciudades de Lucknow, Janshi, Delhi y Barata. Durante los
meses de junio, julio y agosto, el Maestre retorna y permanece
en la India. El día 21 de julio de 1950 escribe desde
Calcuta a los moradores del Ashram de “El Limón”:
Ismael y Zoila Pacheco:
“Antes de salir de la India, quise escribirles un poco
a vosotros, los fieles vigilantes de nuestro querido Ashram.
Es particularmente de él que quiero hablar. El Ashram
tiene una significación muy particular y me gustara
que vosotros lo entiendan. Tengo la prueba de vuestra sinceridad
con las contestaciones que han dado a los perturbadores elementos
que tratan de cambiar vuestro destino... Estrada me confirmó
vuestra actitud y la vida correcta que vosotros están
llevando. Me alegro de ver a dos discípulos unidos
(para) guardar firmemente el Ashram en representación
de su Misión, en testimonio de respeto a lo que fundó
el Maestre.
Una cosa importante para vosotros es leer un libro cada día;
no se cansen de estudiar, cualquier obra les puede dar enseñanza
y siempre pueden sacar algo de su lectura. Es así que
se va caminando en el Sendero Iniciático. No olviden
tampoco sus âsanas diarias. El Yoga es la base de la
Iluminación completa. No les digo que se pongan en
contacto con el Maestre porque creo que no es necesario, parecida
instrucción a la que yo les podría dar vosotros
seguramente siguen.
Mejías está aquí ahora, no tengo más
nada que hacer en este sector y el lunes pasamos una frontera
más, de donde es difícil escribir; por eso quería,
antes de mi nuevo silencio por algún tiempo, dar mis
cariños al Anciano y su Zoilita.”
El Maestre viaja nuevamente solo a Lhassa (en el Tibet), desde
Darjeeling, a través del noroeste de Nepal.
En carta dirigida al Maestre Estrada, con fecha 22 de julio
de 1950, el Maestre de la Ferrière le explica:
“Aquí estamos trabajando muy poco... debo confesar
que no es la Misión para la India; la Nueva Era con
su enseñanza es para el continente americano, no lo
olvide. Sé que están en Oriente los vestigios
de la civilización Iniciática, y todavía
tratamos de conservar algunos Centros, pero (hay) menos y
menos Colegios Iniciáticos; (lo que hay) son Gurus
y a veces grupos o Ashrams; pero (cada vez) más y más
exotéricos, porque con la civilización, las
circunstancias sociales y tantas otras cosas que usted sabe
-el mundo profano (por no decir la política)- se va
introduciendo en eso y así se pierde el Conocimiento.
Éste debe reaparecer (como en la antigüedad de
los Mayas, Incas, Atlantes, etcétera) en América,
para dar al mundo la nueva Luz, o sea, la Tradición
de los Ancianos, a la cual hay que agregar la parte cultural
nueva del vivir futuro.
Por consiguiente, yo tengo muchos deseos de tener lo más
pronto posible algunos verdaderos Acuarianos, con sus respectivos
títulos Iniciáticos, que puedan enseñar
al mundo.
Yo di, durante mi temporada en Venezuela, las más importantes
bas
es. Si vosotros asimilásteis todas las clases y
charlas de mis diecisiete meses en vuestro país...
hay bastante material para que vosotros puedan ya instruir
como lo hice yo. No quiero decir que tenga la idea de abandonarlos,
pero sería conveniente que algunos (como los miembros
del Círculo Esotérico) puedan dictar conferencias,
viajar y tener la maestra de la conversación...”
De regreso a la India, el Maestre viaja a Birmania rumbo a
Siam (hoy Tailandia), esta vez en compañía nuevamente
de su discípulo Juan Víctor Mejías, pero,
por carecer de los visados consulares respectivos, tienen
que permanecer ambos en Birmania. Aquí es donde, caminando
por la calle, se encuentran a un anciano budhista a quien
respetuosamente saludan. El Venerable anciano les saluda afectuosamente
y se dirigen a su casa donde se realiza una ceremonia de imposición
de manos y palabras en tibetano. El anciano era un delegado
del Dalai Lama, quien tenía encargado buscar al Maestre.
Éste último nos habla de este encuentro:
“El hermano Mejías estuvo presente a mi lado
cuando en una sesión en Burma (Birmania), el delegado
del Dalai Lama pronunció estas palabras: el Doctor
de la Ferrière, el Maestre, el Sat Guru Chandra Bala,
no es solamente el Boddhisattva, sino el Avatar esperado...”
(56,17)
El 31 de octubre de 1950, el Maestre viaja acompañado
de su discípulo Juan Víctor Mejías a
Australia, donde desarrolla una intensa actividad de difusión
de la Institución. Imparte en esta etapa diversas conferencias
que dan como resultado las cincuenta y dos lecciones de La
magia del Saber, escritas en inglés, las cuales él
remite a Venezuela para que se editen con una metodología
de las materias desarrolladas a fin de que se presenten como
cuadernos bien elaborados, con una introducción y una
mayor explicación, como una serie de cursos. Estas
conferencias fueron mimeografiadas en Perth, Australia.
De 1950 a 1952, el Maestre se establece en Australia y el
Maestro Mejías retorna a Venezuela y realiza en el
trayecto diversas giras por Malasia, China, Oceanía
y las Islas al sur de Australia:
El 12 de noviembre de 1952, el Maestre informa a sus discípulos
de su retiro de la actividad pública para dedicarse
a una función más esotérica. Sin embargo,
es hasta el 3 de diciembre de 1953 que da inicio propiamente
a su retiro. En ese lapso intermedio viaja a Japón
y retorna a la India haciendo diversos contactos con instituciones
culturales.
Desde su retiro en Europa, el Maestre busca establecer una
distancia suficiente con sus discípulos para evitar
el culto al personaje; sin embargo, esta actitud continúa
en diversos países, por lo que él reitera inclusive
como una prohibición dentro de la GFU la veneración
religiosa a los dignatarios de la Institución:
“... hay que llamar la atención sobre el hecho
prohibido de glorificar a los dignatarios y, por ejemplo,
utilizar nombres de personajes para designar a los Centros
de la G.F.U., lo que da una mala impresión a la gente
que también podría pensar que se trata de una
nueva secta religiosa que denomina sus parroquias con nombres
de Santos” (56,3)
El 7 de diciembre de 1962 el Maestre envía sus últimas
cartas a sus discípulos desde San Martín Vesubie,
en los Alpes Marítimos. De ahí lo trasladan
el 24 de diciembre a su domicilio en Niza, donde falleció
la noche del jueves 27 de diciembre de 1962, a las 19:30 horas,
mientras dormía.
Sus pertenencias son recogidas por el discípulo que
más tiempo vivió junto a él, Juan Víctor
Mejías y permanecen en la Sede de la Fundación
de la Ferrière, en el templo de la sede central, en
Caracas, Venezuela. El Maestro Mejías narró
su viaje a Europa con este motivo:
“...mi compañero de viaje fue el hermano Aníbal
Beaumont, quien alquiló un carro sin chofer, y debido
a que él había visitado en años anteriores
varias veces al S. Maestre, fue fácil llegar. A las
4.30 p.m. nos encontrábamos ya frente al edificio del
departamento de la 10 Avenue D´Anvers... Al entrar nos
dimos cuenta de que todavía en las casillas de correspondencia
permanecía la tarjeta con el nombre del Doctor de la
Ferrière y, en tinta, el de Mme. Cucchietti. Subimos
hasta llegar al apartamento indicado por estos nombres. Tocamos
y nos atendió la dueña del apartamento, quien
con sorpresa me preguntó si era el Guru Mejías.
Le dije que sí y ella me contestó: Lo sé
por el libro Yug Yoga Yoghismo y por ciertas referencias del
Maestre. Nos invitó a pasar hasta el recinto que él
habitaba. Una vez sentados iniciamos la conversación
en inglés, que ella domina perfectamente.
El Maestre tenía algunos amigos en Niza - dijo ella
- entre los cuales estaba yo, interesados por el aspecto intelectual
y científico de las obras del Doctor de la Ferrière.
A este título, como le dije ya, le prestaba algunos
servicios de secretariado benévolo, escribiéndole
a máquina sus correspondencias, en inglés y
francés, cuando me lo pedía. Puse una habitación
de mi apartamento a su disposición cuando él
se encontraba en Niza, en la que poda disponer de un sofá
cama, de un escritorio, de una máquina de escribir
y de un mueble donde podía clasificar sus archivos
y colocar sus objetos personales” (8,46/47)
En la entrega de los documentos, archivos y prendas personales
del Maestre, la señora Cucchietti se asistió
de un abogado como testigo de la entrega. El Maestre había
pedido que todas sus pertenencias fueran enviadas a la sede
de la Fundación de la Ferrière en Caracas, pero
los costos que implicaban esos envíos le impidieron
a la señora Cucchietti realizar el envío, por
lo que solicitó la presencia del Maestro Mejías
en Niza.
Las pertenencias del Maestre que el Maestro Mejías
recibió constan de la correspondencia que el Maestre
tenía pendiente de contestar; la correspondencia llegada
después de su deceso; la guerrúa y la lota que
el Maestre utilizó como Sanyassín en su peregrinaje
al Tibet; las sandalias, el mandala; los archivos del Maestre,
consistentes en dos cintas magnetofónicas, un lote
de discos, un sobre de fotografías y recortes de prensa,
así como diversos ejemplares de sus libros en inglés,
francés y español.
“También nos entregó la fotocopia del
certificado de defunción número Acto 4344, expedido
por Letat Civil Delegu C. Vajurd con fecha 28/12/62, así
como la copia fotostática del acta de inhumación
del cementerio del este de Niza, número de concesión
39898, fosa número 5291, con fecha de inhumación
del 29 de diciembre de 1962” (8,46/47)
El fallecimiento del Maestre generó una gran interrogante
sobre sus causas médicas algunos especialistas diagnosticaron
diabetes oscilante, diagnóstico que más tarde
resultó invalidado por un siguiente examen médico
que no detectó ninguna enfermedad. La señora
Cucchietti afirmó en una primera versión que
se trató de un sincope, versión que fue tomada
como cierta por las tías del Maestre, porque coincidía
con las causas de la muerte del padre del Maestre. El Maestro
Mejías continúa relatándonos:
“Debo presentar el siguiente punto de referencia: en
una de esas oportunidades en que conversaba con Madame Cucchietti,
me platicaba que el Maestre permanecía todo el tiempo
en la casa y que ella, antes de salir para su oficina, le
decía que en la nevera quedaban algunas frutas y alimentos
lácteos, pero él seguía encerrado en
su cuarto y no se oía más que el teclado de
su máquina de escribir y sólo en ocasiones especiales
guardaba un gran silencio. Esto y cien cartas a la semana
daban la razón al médico para su diagnóstico.
Pero la verdad, ellos no lograron dar con la enfermedad que
aquejaba al Maestre...” (1,312)
La señora Cucchietti le informó en esa ocasión
al Maestro Mejas que el Maestre no quería que se le
retratase en su etapa de retiro en Europa, y por ello no contaba
con fotografías recientes de él. Ella recordaba
los últimos meses de la vida del Maestre en los que
vivió en su casa:
“Él era muy inteligente y bien parecido; hablaba
varios idiomas; escribía libros y atendía muchísima
correspondencia que le llegaba continuamente. Constantemente
viajaba a otros países y ciudades y se ausentaba con
frecuencia (porque se iba) a los Alpes. Él me contó
de la GFU, que haba fundado en Venezuela, de la Era del Acuarius,
de Yoga, y de muchas cosas que yo no estaba en condición
de entender. Sabía de astrología y era vegetariano,
pero él decía que si serlo representaba un problema
para mí, que no tenía que seguirlo... era muy
comprensivo con los jóvenes que venían a buscarlo
para contarle sus problemas, él respondía a
sus preguntas con mucha paciencia y les aconsejaba “(8.b,23)
Continúa recordando la señora Cucchietti:
“A causa de mi trabajo en el consulado de Holanda lo
veía poco, no obstante, siempre le dejaba alimento
preparado en el refrigerador. Él trabajaba muchísimo
y me preocupaba que cuando yo regresaba del trabajo la mayoría
de las veces encontraba la comida intacta” (8.b,23)
En el año de 1968, una pareja de discípulos
del Maestre Estrada, Carolina y Gonzalo del Pozo, ambos miembros
de la primera Escuela Preiniciática de la GFU, línea
Solar, en la ciudad de México, viajan a Europa. Visitan
a la Señora Catherine Cucchietti, quien los recibe
en el apartamento de la calle de Anvers número 10,
en el barrio de Cimiez, en Niza, en donde el Maestre vivió
sus últimos momentos. Después de una charla
imprescindible sobre la vida del Maestre, ella les informa
que al mover unos muebles de su casa encontró un paquete,
que pertenecía al Maestre de la Ferrière, y
les pidió que lo llevaran a los discípulos del
Maestre en América.
La pareja, Carolina y Gonzalo del Pozo, a su regreso a México,
le hacen entrega al Maestre Estrada del paquete referido,
quien escribe al Maestro Mejías comunicándole
de su existencia. Sin embargo, en esta época los miembros
de la Fundación de la Ferrière haban optado
por regresar toda documentación que les fuera enviada
por el Maestre Estrada o por sus discípulos sin, por
lo menos, abrir la correspondencia para enterarse de su contenido.
Esto sucede con la carta del Maestre Estrada al Maestro Mejías.
El Maestre Estrada decide, ante esta respuesta, abrir el paquete
y enterarse de su contenido. Encuentra así la cruz
pectoral que representa el séptimo grado (Sat Guru)
del Maestre de la Ferrière. El Maestre Estrada comunica
a sus discípulos de este acontecimiento, y nos comenta
de la importancia y significación de este suceso que
permite a los miembros de la línea Solar continuar
en el desarrollo de la enseñanza del Maestre, a través
de los símbolos que él dejó establecidos.
Así, el emblema del Maestre representativo de su séptimo
grado Iniciático quedó en posesión de
su primer y más avanzado discípulo.
Esta ruptura de comunicación -temporal–, entre
los dos primeros discípulos del Maestre de la Ferrière,
José Manuel Estrada y Juan Víctor Mejías,
dio la oportunidad en un sentido profundo, a que cada discípulo
del Maestre siguiera su propio camino en la difusión
de su enseñanza, desde su propia perspectiva y comprensión.
A cada cual la vida les encomendó pertenencias diversas
del Maestre de la Ferrière, y lo más importante,
la continuidad de una Tradición.
Al desaparecer físicamente el Venerable Maestro Juan
Víctor Mejías, al finalizar el siglo XX, la
Suprema Orden del Acuarius, a través de esta breve
memoria, reitera su reconocimiento, su aprecio por su presencia,
su aportación y su enseñanza...
* Fragmentos del libro: El Maestre Serge Raynaud de la Ferrière,
de Adrián Marcelli, Solar Editores, México 1993.
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